FERTILIZANTES

Los fertilizantes, a los que comúnmente llamamos abonos para generalizar, están compuestos por sustancias orgánicas o inorgánicas, cuyo contenido lo forman nutrientes en un formato asimilable fácilmente por las plantas y cuyo cometido, es aumentar o mantener en la medida de lo posible el nivel adecuado de algunos de los elementos imprescindibles para nutrir la planta, mejorar la calidad nutricional de los elementos que capta del suelo en el que se cultiva, y estimular el ritmo adecuado y constante de crecimiento vegetativo.   

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  • Fertilizante, puede utilizar en todo tipo de plantas, de interior y de exterior, en macetas, jardines, arbustos y árboles, así como hortícolas, viñedos, frutales y cítricos. Especialmente indicado cuando se hace necesario favorecer el crecimiento. PRESENTACIÓN: 1 litro.

    6,02 €
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Información:

Tradicionalmente se han venido utilizando sustancias como el estiércol, que una vez mezclados con otros residuos de la agricultura provenientes de otras plantas o cultivos  como el forraje, se incorporan al suelo para conseguir aumentar de forma natural el valor nutricional de este. Los abonos siempre se han incorporado a la tierra de forma inherente al ciclo de la vida, el nitrógeno, en las deyecciones de los animales o humanos que habitan las tierras de cultivo, los fosfatos procedentes de los huesos de seres vivos y el potasio a través de las cenizas.

Para alimentarse, las plantas sintetizan los compuestos que le son necesarios. Sin embargo, es indispensable que dispongan de una docena de elementos químicos que consideramos esenciales, de manera que  pueda absorberlos fácilmente del suelo y el agua de su entorno natural. Podemos salvar esta limitación poniendo a su disposición todo lo necesario para una nutrición adecuada. Por ejemplo, el nitrógeno puede ser administrado eficazmente a través de nitratos o urea, el amoniaco en su estado puro o en compuestos de amoniaco, etc.

Cuando realizamos una fertilización mineral artificial adecuada, aportamos a la planta un producto inorgánico que contiene un elemento químico o varios, con una solubilidad idónea en función del suelo y del cultivo, para que la planta pueda absorberlo. Además de los componentes vitales de agua, energía solar  y aire, la vida vegetal demanda más de 12 elementos  minerales del suelo que lo hace crecer. Entre ellos encontramos dos tipos dependiendo de la proporción en la que son requeridos:

-. Macroelementos:  N - K – Ca - P - Mg - S.

-. Microelementos: Fe – Cu – Mn – Cl - Mo- B.

De todos ellos el fósforo, el nitrógeno y el potasio son los elementos esenciales que más comúnmente son incorporados al cultivo para mejorar y desarrollar de forma idónea la nutrición de la planta y por lo tanto la cosecha. Las principales funciones que aporta el nitrógeno, es su contribución a todas las partes de la planta mediante el desarrollo vegetativo. Sin embargo, el exceso de nitrógeno conlleva el sacrificio de las futuras flores y frutos por lo cual, hay que dosificarlo adecuadamente como forma de prevención. Consulta en MasCampo las dosis adecuadas según la localización de tu cultivo y sus condiciones particulares de desarrollo.  El fósforo pone su granito de arena en el desarrollo radicular y fortalece la planta haciéndola resistente. Para ayudar al desarrollo de los frutos y la floración contamos con el potasio.

Debido a la gran contribución de los elementos anteriormente relacionados, los fertilizantes NPK son los más comercializados por MasCampo en la actualidad. No obstante, es muy importante adaptar las dosis al cultivo para cuidar el medio ambiente y evitar contaminación de las aguas freáticas.

Una vez que conocemos las sustancias necesarias para abastecer el suelo o al follaje con los elementos químicos que la planta necesita absorber, podemos programar una aportación o reposición de los nutrientes de forma artificial. Te ofrecemos asesoramiento personalizado. Ponte en contacto con nosotros.

Los principales tipos de abonos que encontramos en el mercado se detallan a continuación para hacer más fácil la toma de decisiones por parte del agricultor.

-. Orgánicos: normalmente de origen vegetal (compostaje de residuos vegetales),  animal (desechos de pescado, mataderos o de depuración de aguas) o de síntesis. Su composición nutritiva depende del origen de cada uno de los elementos que los componen y varían de unos a otros.

-. Inorgánicos: de origen mineral procedente de yacimientos naturales o producidos por la industria química.

-. Simples: conteniendo un solo nutriente y su cometido es corregir o enmendar  una determinada carencia. Dependiendo de las necesidades de la planta aportaremos enmiendas calizas, magnésicas, de azufre, urea……….

-. Compuestos: normalmente contienen dos elementos como el fósforo, nitrógeno o potasio junto con otros nutrientes secundarios o micronutrientes. Dependiendo  delas combinaciones de todos ellos nos encontramos con una amplia variedad de abonos compuestos tales como correctores de carencias dobles y triples, abonos  dobles y  triples o correctores multicarencias.

Debido a la amplia gama de fertilizante que el mercado nos ofrece se hace primordial contar con asesoramiento especializado que nos ayude  primero, a elegir el componente más adecuado para cada cultivo, la dosis de aplicación y la calidad de los compuestos que varía enormemente de unas marcas a otras.