FUNGICIDAS Hay 48 productos.

Para ayudarte en la prevención y eliminación de las enfermedades que la infección por hongos puede causar en las plantas, MasCampo pone a tu disposición una amplia gama de productos fungicidas especialmente diseñados para obtener la máxima eficacia a la hora de combatir plagas no deseadas de organismos fitopatógenos perjudiciales para el crecimi...

Para ayudarte en la prevención y eliminación de las enfermedades que la infección por hongos puede causar en las plantas, MasCampo pone a tu disposición una amplia gama de productos fungicidas especialmente diseñados para obtener la máxima eficacia a la hora de combatir plagas no deseadas de organismos fitopatógenos perjudiciales para el crecimiento vegetativo de los cultivos. Debido a la variedad de explotaciones y a las peculiaridades de cada una de ellas, te invitamos a consultar las recomendaciones de cada fabricante.

Fungicida

Un fungicida es de gran importancia para mantener en perfecto estado los cultivos, debido a que los hongos son los principales agentes que les causan las enfermedades. Esto es así, ya que gracias a un producto fungicida se puede prevenir, curar y eliminar por completo la planta que haya sido afectada por hongos o sus esporas.

Es indispensable su uso, ya que en la actualidad existen múltiples tipos de hongos o fúngicos que debido a las condiciones climáticas y de temperatura que los favorezcan, pueden afectar a una gran variedad de cultivos. Y dentro de ellos, pueden atacar a los brotes, las hojas o directamente el fruto, produciendo una grave disminución en el rendimiento, la calidad de la cosecha obtenida e incluso en la rentabilidad obtenida de la explotación.

 

El uso de los fungicidas se realiza de forma mayoritaria, mediante la aplicación de forma espolvoreada o a través de la fumigación del producto sobre las hojas, los frutos o incluso previamente a la plantación sobre las semillas.

Sin embargo, el producto anti fúngico lo podemos encontrar en el mercado de diferentes formas y, por tanto, su método de aplicación va variando según sea. Las diferentes formas en las que se pueden comprar en el mercado, son en formato, gaseoso líquido, polvos o gránulos compactos, siendo necesario en la mayoría de los casos mezclarlos con agua. Y se pueden aplicar a:

-  Semillas o esquejes: con el objetivo de prevenir a largo plazo posibles enfermedades causadas por hongos y además de proteger a la planta en sus primeros momentos de crecimiento, en los que se encuentra más débil.

-  Foliar: este método permite la aplicación en diversos formatos de fungicida sistémico, tanto líquido como gaseoso o en polvos.

-  Al suelo: para realizarlo en el momento de la siembra, fumigar la base de la planta o incluso a través del sistema de riego por goteo, que resulta mucho más sencillo y cómodo para el agricultor.

-  Inyectado o pinchado: resulta ser el método de aplicación de fungicidas más usado para árboles, ya que con la inyección se consigue que el producto penetre más directamente y de forma más concentrada en el interior del cultivo.

 

También puedes comprar un fungicida natural, ecológico o de amplio espectro dependiendo de lo que busques.

El hecho de que existen diferentes tipos de aplicación de fungicidas y diversos formatos, no implica que sólo se pueda usar uno de ellos, sino que se pueden complementar y en caso de que la planta se encuentre en crecimiento o ya haya sufrido algún tipo de daño previamente, es lo más conveniente para que resulte más eficaz.

 

Comprar fungicida

Comprar fungicida es de vital importancia dado que las enfermedades provocadas por hongos actúan sobre frutas, verduras y tubérculos entre otros antes de su recolección, evitando su aparición con este tipo de productos sistémicos. Y es que debido a su consumo podrían causar daños en la salud de las personas que los consuman.

 

Por este motivo, aunque en algunas ocasiones es complicado gestionar las posibles enfermedades agrícolas, se deben aplicar todas las pautas posibles en materia de acción preventiva. Como la rotación de los cultivos, realizar la siembra con las condiciones más apropiadas o seleccionar de forma muy meticulosa los tipos de cultivo que tengan menos probabilidad de sufrir enfermedades fúngicas.

Comprar fungicidas

Una vez que seguimos todos estos consejos, hay que tener en cuenta que al igual que se pueden comprar fungicidas de diferentes formas, existen diferentes tipos según sus características:

-  Los fungicidas de contacto o protectores: que se deben aplicar únicamente en la superficie del cultivo, ya que si la planta llega a absorberlo puede llegar a ser un producto tóxico que le cause daños, en lugar de ayudarla.

También tienen otras importantes características como su actuación de forma más preventiva, por lo cual, se hace más necesaria una aplicación constante o no de forma aislada. Y que por sus componentes y propiedades es capaz de actuar frente a diversos tipos de hongos.  

-  Los fungicidas penetrantes: son aquellos productos que se aplican a través del método foliar y que, por tanto, se expanden por toda la hoja, pero sin llegar a otras partes de la planta.  

-  Los fungicidas sistémicos: este tipo de fungicida es absorbido por la planta y se va distribuyendo por ella, lo que a su vez le permite ser usado tanto para prevenir como para curar en caso de infección.

 

 Fungicida sistémico

En la actualidad debido a la proliferación de enfermedades, la inclusión de un producto fungicida, ya sea natural, sistémico o de amplio espectro en cualquier explotación agrícola es totalmente necesaria. Por ello, es de vital importancia que el agricultor esté plenamente informado de todos los usos y métodos de aplicación disponibles de estos anti fungos. Con el objetivo de actuar de la forma más correctamente dependiendo de cuáles sean las necesidades de sus cultivos.

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La aplicación de estas sustancias puede contribuir enormemente a mantener la cosecha en las condiciones idóneas para su comercialización. Para entender mejor de qué forma los fungicidas son necesarios para el agricultor, primero tenemos que conocer que son y en qué momento resultan realmente eficientes según su tipo. Se trata de sustancias cuyo principal objetivo es suprimir o al menos impedir el desarrollo y crecimiento de hongos y mohos que a la larga resultan perjudiciales para el crecimiento normal de la planta, en el caso que nos ocupa, pero también para los animales, incluso para el hombre.

Según la intención del agricultor a la hora de su aplicación nos encontramos con dos tipos de fungicidas, los erradicadores o sistémicos y los protectores o de contacto. En el primer caso la planta ya ha sido infectada por el hongo a través de las raíces o las hojas. Normalmente la enfermedad se extiende progresivamente a todo el cultivo ya que se mueve fácilmente. En el segundo tipo, los protectores, la sustancia preventiva se aplica en las superficies a proteger creando una barrera que impide la germinación de las esporas de los hongos perjudiciales y su penetración en el interior de la planta. Consulta la gama de MasCampo para acertar con la eficacia del producto y el precio.

Gracias a los avances en la investigación sobre el desarrollo de plagas, hoy en día contamos con una amplia gama de productos protectores específicos para cada cultivo. Esto hace que su composición y la proporción de sus componentes varíen en función de sus objetivos particulares. Aunque su origen hay que buscarlo en el caldo bordelés creado en Francia allá por el año 1882 y compuesto por cal hidratada y sulfato de cobre, su evolución ha sido tal que actualmente nos encontramos con tantos tipos de fungicidas como sustancias eficientes para su eliminación existen en la naturaleza o de forma química. Por nombrar sólo algunos de la extensa variedad que tenemos a nuestra disposición, nos referiremos a los compuestos de cobre, zinc, estaño, mercurio, azufre, quininas, carbamatos, hidrocarburos halogenados, pirimidas, antibióticos, aceites, nitrocompuestos aromáticos…….Y no están todos, aún encontramos más compuestos eficaces en la eliminación de hongos.

Para darnos cuenta de la importancia de estos componentes en la salud y alimentación mundial, tenemos que hacer hincapié en que los hongos son la principal causa mundial de pérdida de cosechas y que han causado grandes hambrunas a lo largo de la historia provocando mucha mortalidad. Sin ellos, alimentar a la población mundial sería imposible. Sin embargo, nunca debemos olvidar que se trata de sustancias tóxicas y que su  uso inapropiado puede causar más perjuicios que beneficios. Por este motivo, instamos a los agricultores a seguir escrupulosamente las recomendaciones de uso y dosis que los fabricantes indican en el etiquetado de cada producto y que varían en función de las características de cada cultivo, su climatología, su propensión a ser infectados e incluso las circunstancias temporales del entorno donde se desarrolla. Para asegurar la calidad alimentaria de los productos que consumimos, las autoridades exigen unos requisitos de conocimiento de estas sustancias y de sus métodos de uso por parte del agricultor. Para ello, su manejo y manipulación está supeditado a la obtención de un Carné de aplicador de productos fitosanitarios que autoriza su aplicación. Esta medida trata de cuidar al consumidor y al medio ambiente pero también intenta que se uso sea controlado ya que, el abuso de este tipo de compuestos, puede provocar que el hongo se haga resistente a los tratamientos conocidos. Desde MasCampo puedes adquirir productos protectores para tus cultivos una vez demostrada la tenencia de los permisos requeridos por las autoridades.

Actualmente la investigación científica está haciendo una gran labor al encaminar la lucha antifíngica, hacía compuestos y sustancias que se encuentran en la naturaleza  y que favorecen la resistencia de las plantas de forma natural y sin provocar peligros alimentarios o medioambientales. La evolución es constante y en MasCampo ponemos las nuevas investigaciones a mano del agricultor responsable.